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Bután lucha por el tigre

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Singye Wangmo es guardaparques en una de las zonas protegidas del pequeño país de Bután. Su misión es combatir la caza ilegal del tigre, la mayor amenaza de este imponente felino. WWF aporta tecnología y entrenamiento especializado a los guardianes de los tigres, que no solo tienen que batirse con los furtivos, sino que deben tener cuidado con los peligros del bosque de montaña, como los corrimientos de tierra o las inundaciones en época de monzón.

El Parque Nacional de Ramas, donde patrulla Singye, es el hábitat de 33 ejemplares de tigre. Un grupo de 30 guardaparques vela por su seguridad y para ello desde WWF les ayudamos a “profesionalizar” lo que ellos han aprendido desde que nacieron, pues son grandes conocedores del terreno que vigilan.  Además de perfeccionar las técnicas de seguimiento de huellas y rastros de tigres, los guardas tienen que saber cómo emplear y mantener las cámaras trampa que constatan la presencia de los animales y cómo detectar y denunciar a los furtivos.

Bután, el último de los reinos del Himalaya, es el más pequeño de los 13 países donde vive el tigre y se ha convertido en un ejemplo de cómo cuidar al gran felino. Según el último censo, realizado hace dos años, ya hay 103 animales en libertad: desde las altas montañas del norte, donde sus huellas se cruzan con el misterioso leopardo de las nieves, a los bosques subtropicales del sur.  

En WWF seguimos adelante para que los guardaparques que protegen al tigre no se sientan solos en su importante tarea de vigilancia de los bosques

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