Stop tráfico de especies

El duelo de los elefantes

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Estos grandes animales experimentan emociones complejas y sufren las pérdidas, igual que nosotros

Aunque se nos suele asemejar a los primates, por apariencia, los seres humanos también tenemos características en común con otras especies tan diferentes a nosotros físicamente como los elefantes.

Estos majestuosos animales poseen capacidades extraordinarias: tienen una gran memoria y sienten emociones complejas, al igual que nosotros. De hecho, se han encontrado grandes semejanzas entre el duelo y el sufrimiento de humanos y la respuesta de los elefantes ante la muerte.

Esta especie es una de las pocas en las que se ha demostrado la existencia de estrés postraumático tras vivir difíciles situaciones. Emociones que experimentan las crías o los elefantes jóvenes ante la presencia de la muerte de sus madres a mano de cazadores furtivos.

Los elefantes sienten y sufren, como nosotros

 

Intensa vida emocional

Los elefantes cuentan con una vida emocional muy intensa y son muy sensibles. Además de la solidaridad que muestran hacia miembros de su clan que están heridos o enfermos, a los que apoyan o esperan, también honran a sus muertos. Cuando fallecen, suelen quedarse un tiempo cerca del cadáver, al que tocan y mueven. Cuando se encuentran con huesos de familiares y antepasados, suelen acariciarlos.

Este comportamiento se debe a que cuentan con un hipocampo de gran dimensión, que es la zona del cerebro donde se procesan la memoria y las emociones.

Alrededor de 55 elefantes son asesinados cada día

En la actualidad, se matan más ejemplares de elefantes de los que nacen: alrededor de 55 elefantes son asesinados cada día para traficar con sus colmillos, sumando unos 20.000 cada año.

Los elefantes abatidos son los adultos, puesto que son los que poseen los colmillos de mayor tamaño y generan más beneficios para las mafias. Esta masacre, además de empobrecer nuestra naturaleza y biodiversidad, también deja huérfanas a cientos de crías, que aún necesitan el cuidado y la alimentación de sus progenitores.

Pero no solo eso. La muerte de una hembra en una especie liderada por matriarcas deja al resto de la manada sin guía. Con ella se va también su memoria y, con ella, sus conocimientos sobre la ubicación de agua y alimento en época de sequía o escasez. Significa perder la brújula que guía a toda una manada y de la que depende su supervivencia.

Majestuoso y sorprendente, este animal es también muy vulnerable: ha perdido el 70% de sus poblaciones en los últimos 40 años. En las sabanas y selvas africanas, donde a principios del siglo pasado vivían entre tres y cinco millones de elefantes, hoy viven solo unos 415.000. Esta masacre está causada principalmente por la persecución y muerte de elefantes para arrancarles sus colmillos de marfil y tratar de obtener beneficios millonarios.

Desde WWF luchamos contra el tráfico de especies y, especialmente, contra la lacra del negocio del codiciado marfil.

Tú también puedes unirte a la lucha para salvar a los elefantes¡FIRMA CONTRA EL TRÁFICO DE ESPECIES!