WWF contra el tráfico de especies

Stop tráfico de especies

WWF contra el tráfico de especies

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El tráfico ilegal de especies de fauna y flora es un delito a escala mundial equiparable al tráfico de drogas y armas. Los datos son contundentes: cada año se comercializan de forma ilegal 1,5 millones de aves vivas y 440.000 toneladas de plantas medicinales, se matan más de 100 tigres, unos 30.000 elefantes, más de 1.000 rinocerontes y más de 100.000 pangolines y se talan 1.000 toneladas de madera exótica, como el palo rosa. WWF lucha contra este crimen desde sus orígenes.

Este negocio ilegal mueve más de 10.000 millones de euros al año, que pueden llegar a ser 27.000 millones si se incluyen pescados y madera. Y las cifras son seguramente mucho mayores puesto que estos datos proceden solo de las incautaciones realizadas por la policía y aduanas en distintas partes del mundo.  Pero además, el crimen del tráfico de especies es una de las causas más importantes de pérdida de biodiversidad. Conscientes de este grave problema que trasciende lo ecológico y social para convertirse en un problema de crimen organizado y seguridad nacional, WWF ha estado desde sus orígenes implicado en la lucha contra el furtivismo y el tráfico de especies. De hecho, una de sus primeras campañas internacionales en los años 60 estuvo centrada en frenar la matanza de rinocerontes africanos, abatidos para obtener sus preciados cuernos.

WWF fue en los años 70 uno de los promotores de la creación del Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies de Fauna y Flora Silvestres (CITES), un acuerdo mundial del que forman parte 183 países y que regula el comercio de 30.000 especies de flora y 5.000 de fauna. Además WWF, junto a la UICN, creó TRAFFIC, una red internacional de oficinas que colaboran estrechamente con las autoridades en la investigación, análisis, registro y seguimiento del comercio de especies de fauna y flora y sus productos derivados.

WWF sigue trabajando en distintos países del mundo para mejorar la vigilancia y protección de las especies amenazadas y reforzar la normativa y su aplicación, tanto a escala nacional como internacional para frenar el comercio ilegal. En los últimos años, WWF ha puesto en marcha la Iniciativa Internacional del crimen contra la vida salvaje, basada en cuatro pilares:

  • Frenar el furtivismo
  • Trabajo con gobiernos para aumentar las prohibiciones y controles
  • Reducir la demanda
  • Lograr una movilización internacional para conseguir financiación para luchar contra esta grave amenaza

Por eso, desde WWF seguimos desarrollando campañas de sensibilización hacia los consumidores, trabajamos con las comunidades locales para ayudarles a utilizar los recursos de forma sostenible, construimos alianzas con el sector privado para promover el comercio sostenible, hacemos seguimiento de la aplicación del CITES en el mundo y desarrollamos proyectos de conservación sobre el terreno de las especies más amenazadas por el tráfico de especies (rinocerontes, tigres, elefantes…).

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